La alergia a la leche de vaca es una reacción del sistema inmune a las proteínas presentes en la leche. Puede manifestarse con síntomas digestivos, cutáneos o respiratorios. Los síntomas no son específicos de esta enfermedad, por lo que es fundamental un correcto diagnóstico. La mayoría de los niños supera la alergia a partir de los 2 o 3 años de edad. Esta entidad debe diferenciarse de la intolerancia a la lactosa, un tipo de azúcar presente en la leche, y que se manifiesta con síntomas gastrointestinales en general en niños más grandes y adultos. El tratamiento de la alergia a la proteína de la leche de vaca es la exclusión de la misma de la dieta. Esto se mantendrá hasta que el médico tratante decida, de acuerdo con la evolución clínica y la edad, si es conveniente intentar reintroducirla. La dieta debe estar supervisada por un profesional, ya que debe asegurarse que el niño reciba los nutrientes que no incorporará con la leche y necesita para su crecimiento (calcio, vitamina D, etc.)
En los lactantes la leche de vaca deberá reemplazarse por fórmula: si el niño no es alérgico a la proteína de soja (la mitad de los bebés con reacciones alérgicas de aparición tardía lo son) podrá utilizar una fórmula infantil a base de soja. Si es alérgico a esta, deberá consumir fórmulas especiales hipoalergénicas.
Los niños más grandes, que ya han incorporado otros alimentos a su dieta, deben evitar todos aquellos productos lácteos y elaborados con leche. Que un alimento no sea un producto lácteo no significa que no tenga leche. Alimentos tan variados como salchichas, fiambres, galletitas, atún enlatado, chocolate, etc. pueden contener componentes lácteos. Es importante leer las etiquetas para asegurarse que el producto esté libre de ellos.
Para ver la lista de alimentos permitidos y prohibidos en la alergia a la proteína de la leche de vaca hacé click acá.
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